Isaac y Rebeca (La esterilidad puesta en las manos de Dios)

Por Rene Pacas

La siguiente pareja que enfrentó la esterilidad se llaman Isaac y Rebeca. Paradójicamente pareciera que el pacto de la familia numerosa sería fácil con el hijo de la promesa. Pero también, Isaac vivió el abate de la esterilidad; al igual que sus padres.  Por experiencia propia, asimiló que el cumplimiento de la promesa tendría que ser por el obrar de Dios.

El texto nos dice: “Tenia Isaac cuarenta años cuando se casó con Rebeca…Y oró…al Señor a favor de su mujer, porque ella era estéril; y lo escucho el Señor, y Rebeca su mujer concibió” (Gn. 25:20-21). Pareciera ser que Isaac aprendió de las historias contadas por sus padres de cómo Dios había probado su fe antes de que naciera. En especial cobró relevancia la historia que su padre le contaba sobre cómo había orado para sanar a las mujeres de Guerar de su esterilidad pero con pena le aclaró que no lo había hecho por su madre.

  • Aunque no lo diga el texto, para las esposas que no pueden quedar embarazadas es reconfortante saber que su esposo ora por ellas. Por supuesto, no debemos de entender que la infertilidad se debe por un esposo que no ora o estipular como regla que al orar fervientemente Dios responderá revirtiendo la esterilidad e infertilidad. Porque “un consejo tan simplista puede producir  un dolor inmensurable.”[1] Sin embargo, sí es válida la aplicación que a Dios le agrada que lo busquen en primer lugar reconociendo que su voluntad operará lo mejor en la vida de la pareja.

Por otro lado la oración constante mantendrá optimista el corazón de la pareja manteniendo su vida espiritual confiada porque habrá logrado desahogar todos sus sentimientos. Isaac no desmayo, aunque parezca que fue una respuesta instantánea a la primera oración “Oró…lo escucho el Señor, y Rebeca…concibió” (Gn. 25:21). En realidad pasaron 30 años para ser contestada, obsérvese en la Escritura: “Tenia Isaac cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca…,” “…Isaac tenia setenta años cuando ella dio a luz” (Gn. 25:20, 26). “Rebeca e Isaac nos recuerda que debemos concentrarnos en el Señor y sus propósitos.”[2]

[1] Sandra Glahn y William R. Cutrer, Sostén en nuestra infertilidad (2005), 87

[2] Ibid.

Publicado el julio 1, 2011 en infertilidad. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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