dispensadores de la gracia, santidad y justicia de Dios

Éxodo 19-24

Dios utilizo manifestaciones para demostrar a Egipto e Israel y a todas las demás naciones que Él era Dios (Éxodo 19:4,9). Creo que hablar de misiones es hablar y esperar manifestaciones sorprendentes en el campo hasta de  los dones que para muchos están dormidos o cesados. Pero con todo y ello hablar de misiones también es hablar de la manifestación de la santidad de Dios a través de la vida del misionero (Éxodo 19:6). ¿Cómo debía vivir la nación santa? El pueblo elegido necesitaba una constitución y Dios se la dio en la forma del decálogo (Éxodo 20:2-17). El capítulo describe, además, el temor del pueblo ante la presencia y la revelación de Jehová  (vv. 18-21). Es interesante que los diez mandamientos son principios fundamentales para la vida y ética del pueblo de Israel entre el trato mutuo como comunidad y hacia Dios. Creo que aplicándolo a las misiones y en especial al misionero, hay una gran necesidad de que esté cree parámetros éticos a seguir en el campo que se contrapongan al liberalismo del lugar que ministra todo con el fin de reflejar a Dios. Además hay que tener muy en cuenta que el misionero responde individualmente ante Dios pero también colectivamente en su trato entre consiervos.

En Éxodo 21 refleja en las ordenanzas de Dios para su pueblo una cultura que dispensa gracia y es consciente de su responsabilidad.  En primer lugar con sus esclavos, es por ello que los  reglamentos son humanitarios en el trato con ellos. Además su responsabilidad en el hogar proveyendo todo lo necesario. Y por último esta cultura que estaba estableciendo Dios en su pueblo conlleva justicia ante actos delictivos y  responsabilidad para todo el cuerpo sin dejar a un lado a los más desprotegidos de la sociedad (Éxodo 22:21-23). Con gran pesar lo digo pero tengo que decirlo. Me parece que las misiones en el siglo XXI –incluyendo la iglesia- han reducido el evangelio a la proclamación por medio de  serie de preguntas.  Y hemos dejado a un lado el impartir gracia a los más necesitados y de establecer justicia ante los actos delictivos. Y aun peor que esto “no impulsamos a la sociedad a impartir gracia, ni justicia, ni responsabilidad ante su próximo”. Al igual que el pueblo de Israel hoy en la iglesia con la misión de Dios es un buen momento de reflejar gracia, justicia, y responsabilidad entre nosotros mismos y de esta manera impulsar a la sociedad a un cambio de sus malos patrones de conducta.

Publicado el agosto 12, 2011 en Emma & Rene Pacas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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