El dia del retorno de la sonrisa |en El Salvador|

El día que los sopes vuelen en retroceso, hagan loops y picadas en tirabuzón, el día que los rellenos sanitarios, sean realmente sanitarios, el día que los niños pepenadores realmente encuentren oro en medio de tanto lodo, el día que los salvadoreños escupamos al cielo y no nos caiga en la cara, el día que por blasfemar de Dios nos caiga el rayo que realmente nos merecemos, el día que los hombres entendamos la diferencia en que una mujer sea buena y esté buena, el día que cada quien tenga el lugar que merece producto de su trabajo, sudor y no la que logre por el predominio de la cochinada, el día pues, que superemos nuestra estrechez mental, ese día …ese será el día del retorno de la sonrisa. El día que entendamos que ojos que no ven patean estiércol, lo que equivale a decir que entendamos de una vez por todas que debemos de transitar por la vida con los ojos bien abiertos, el día que marquemos la diferencia erradicando la indiferencia, el día que los buseros saquen la mano para pedir vía en lugar de invadirla, el día que al estornudar volvamos a escuchar “salud” en lugar de “silencio!”, el día que entendamos que la Patria no la hacen los políticos emperifollados de saco y corbata, sino que más bien la deshacen y que somos nosotros, pueblo, los que constituimos la noción de Patria y debemos cuidarla y defenderla de la manera que soñó Matías Delgado al darle a la campana de La Merced hace 200 años, el día que deje de imperar la ley de la selva y la ley del más fuerte y entendamos que la ley es el consenso de fuertes, débiles, parias, potentados, blancos, mestizos, morenos, lindos y feos …, o sea el día que maduremos política y socialmente, ese día …ese será el día del retorno de la sonrisa.

El día que al ir a pasar consulta a nuestro sistema de hospitales, pasemos en efecto consulta y encontremos en efecto las medicinas que nos recetan, el día que en futbol le ganemos a los USA, el día que entendamos que no podemos sacar un santo de un loco, pero un loco puede llegar a ser un santo, y que por ende dejemos de buscar santos en los oportunistas y al fin le demos una oportunidad a la paz, el día que nos dejen de engañar con cambios de vida y mentalidad de un día para otro y empecemos a ocupar nuestra mente en empeñarnos en cambiar nuestras vidas, el día que entendamos que las apariencias ya no engañan sino que confirman, el día que los cuches nazcan con alas y se conviertan en ángeles, y en lugar de ambicionar riquezas a costas de otro descubramos la maravilla del simple milagro de despertar cada día, el día que descubramos que valen más las neuronas que las hormonas, el lapicero que el bombardero, el carbonero que Baby te quiero amor, la materia gris que la materia fecal ocupando su lugar, el día que recuperemos la confianza en nosotros y en lo que lo que hacemos … ese día …ese será el día del retorno de la sonrisa.

El día que después de sorprendernos por las 76 personas asesinada en Noruega, nos pongamos a pensar que en nuestro país cada cinco días muere asesinada esa misma cantidad de gente, cuando comencemos a hacer el bien sin mirar a quien y dejemos de hacer el mal sin importar a cual, cuando entendamos que mucho más importante que la última flatulencia de Lady Gaga es saber, donde, con quien, como, que están haciendo nuestros hijos, cuando descubramos que es preferible prevenir que llorar, prevenir que armar berrinche, prevenir que seguir sembrando las calles de El Salvador con ataúdes blancos o cajas de niños y adolescentes que murieron por el eterno gatillo fácil, prueba de admisión de las pandillas de narcos, el día que dejen de apacere cuerpos de niñas mutiladas debajo de los promontorios de basura, el día que recuperemos la seguridad, y la calidad de vida que simboliza un acto tan trivial como sacar una silla a la acera y platicar con el vecino al calor de las 8 00 de la noche … ese día …ese será el día del retorno de la sonrisa. Nuestros mayores solo sonríen cuando evocan tiempos que fueron obviamente mejores con un dejo de nostalgia, los contemporáneos cada vez sonreímos menos, cuando se puede, cuando la situación nos da permiso, y nuestros niños siguen el ejemplo de sus padres, estamos criando una generación venidera carente de sonrisas …

 

Y a el Salvador compatriotas, o lo sacamos del hoyo entre todos, o nos hundimos con él.

Por Daniel Rucks

Publicado el agosto 17, 2011 en El Salvador. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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